Las mipymes y el pensamiento estratégico

  • Pensar estratégicamente implica responder a las preguntas más críticas del negocio.

El pensamiento estratégico en las organizaciones implica responder a las preguntas más críticas sobre el pasado, presente y futuro del negocio. Esta exigencia no solo abarca a las grandes empresas sino también, y en ocasiones con mayor urgencia, a las mipymes.

Para Juan Quinde, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Piura, es necesario hacer preguntas como que si no existiera la empresa ¿qué pasaría?, ¿cómo llegamos a esta situación?, ¿qué es lo mejor que podemos hacer con los recursos que tenemos? “Hay que tener especial cuidado si la respuesta es que nada pasaría si no existiera la empresa”, agrega el docente.

El pensamiento estratégico nos hace pensar en términos de tendencias, competencia, entorno, amenazas y oportunidades y tiene como finalidad generar opciones y elegir”, señala el ingeniero Juan Quinde.

El profesor de la Universidad de Piura sostiene también la elección es una parte vital, ya que apunta a responder en qué debe convertirse la empresa y cómo puede lograr mejor su meta. “Una buena decisión puede mejorar una organización”, agrega.

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El liderazgo del estratega

Pensar estratégicamente en las mipymes implica el liderazgo de un estratega, es decir, alguien que piense y actúe de forma estratégica.

Un estratega descubre oportunidades, ofrece soluciones, emprende; y, además, toma la iniciativa, indica Juan Quinde. Agrega que: “no solo es un visionario, sino que también actúa, y mejora los resultados del negocio”.

Entonces, el estratega se convierte en el experto que descubre las necesidades sentidas de la gente; encuentra esa solución o producto por el que el cliente pagará y estará agradecido. Se trata de un líder que aprende a priorizar y busca nuevas maneras de hacer las cosas.

¿Cómo mejorar nuestro pensamiento estratégico?

Juan Quinde, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Piura, explica que es fundamental dejar de sumergirnos en el día a día y preocuparnos por una formación como directivos.

Ello implica, por ejemplo, dice el experto, empezar a utilizar herramientas de diagnóstico, mejorar la intuición y comprender los dolores de los clientes. “Es importante mencionar que las decisiones que se toman deben llevarse a la acción y que debe ser consciente de que los errores y aciertos impactan a las personas”, finaliza.