Todo sobre tu ‘niño interior’: cómo cuidarlo, cómo sanarlo y cómo aceptarlo

Las primeras experiencias establecen patrones que nos marcarán toda la vida. ¿De qué trata el ‘niño interior’? ¿Por qué es importante saberlo?

Cada vez es más común escuchar hablar del ‘niño interior’ y no solo en terapia a puerta cerrada, sino también en redes sociales o en un café con los amigos. Pero ¿sabemos realmente de qué se trata? Angela Chami te explica en esta nota más sobre el tema.  

Tomar conciencia de tu propia infancia te va a doler, pero integrándola mental y emocionalmente en tu vida te va a sanar. Para poder sanar, en primer lugar, tienes que reconocer tu herida, eso que te marco, y que hoy te impide vivir desde la conciencia en armonía con tus emociones, pensamientos y necesidades.

Según nos comenta Angela Chami, muchos de los pacientes que llegan a terapia comenta: “Yo no tengo nada que sanar, mi infancia fue buena, mi problema es ahora”. O “a mí nunca me pegaron así que en realidad no me paso nada”, también frases como: “Me pusieron mano dura y eso era porque me querían. Gracias a eso soy la persona que soy”. Si negamos, justificamos y ocultamos, no será fácil sanar, afirma la especialista.

No se trata de buscar culpables o hacer sentir mal a nuestros padres, menos aún victimizarnos para justificar nuestro comportamiento. Se trata de mirar con honestidad de dónde vengo para saber cómo eso puede estar impactando mis relaciones y mi vida hoy.

Entonces, ¿cuál sería el primer paso para iniciar mi sanción? El primer paso para todo esto sería poner luz a eso que tanto me duele.

Por ejemplo: Si me caigo me rompo el brazo, no voy por la calle negando que me rompí el hueso para que se cure solo. Si no que iré a un doctor para que me revise y me ayude a sanar el hueso que se acaba de romper, y así pueda sanar de la mejor manera. De lo contrario en el futuro tendré que romper ese hueso para que sane correctamente. O acostumbrarme al dolor por el resto de mi vida.

Es curioso como tantas personas nos hemos acostumbrado tanto al dolor que ya no lo sentimos. Es como si estuviéramos anestesiados emocionalmente y ya no tenemos la misma capacidad para ver que algo nos duele emocionalmente.

Por ello es importante reconocer y sentir eso que nos lastima para abrirle las puertas a las emociones que tanto negamos, rechazamos y escondimos muchas veces por miedo o vergüenza.